Prisionero de su esfera está el clon de Santa Claus. Inmóvil junto a su robot-trineo. Amnésico y avergonzado. Porque recuerda, eso sí, que olvidó una entrega y que rogó al Ciberuniverso una solución –cualquiera-.
El clon de Santa Claus mira su horizonte de polímero de cristal. ¡Un atisbo de esperanza! La niña sin regalo le sostiene y le sonríe. Satisfecho, se prepara para lo inevitable: arriba es abajo y abajo es arriba. La náusea le ahoga, la nieve le aguijonea pero se siente feliz. La ha hecho feliz. ¿O no?
Porque ella, con un mohín de disgusto, alza el brazo y coge impulso. Y el clon de Santa, resignado, se hace añicos contra el suelo.
Presentación
Escribir es como nacer y morir a un tiempo. Las palabras llenan tu imaginación y se ocultan bajo tu cama. Te acechan desde el subconsciente, agitándose, un día, de repente, y luchando por salir cual animal atrapado. Una vez llegados a este punto, o las agarras del cuello y las atrapas en el papel o estás perdido...
Algunas veces las palabras se conforman con esto y te dejan tranquila: se relajan allí, estiradas, en el libro o en el folio, limitándose a esperar a que alguien las lea. Pero otras veces su impaciencia las empuja a agredirte, a llevarte, si es preciso, hasta el límite de la cordura, hasta que tú, al fin, te rindes y las pronuncias. Ya han conseguido su misión: tocar otros oídos, llegar hasta los tuyos...
Hace algunos años que yo me he rendido a ellas. Creo que ha sido una decisión acertada, pues en la batalla contra una misma siempre se pierde. Por supuesto, he tenido que pagar un precio, pero ha sido mucho más lo que he ganado. Hoy quiero compartir contigo parte de ese premio. ¿Me acompañas?
Bienvenido a mi mundo...
Maite Macía (@mairad02)
Algunas veces las palabras se conforman con esto y te dejan tranquila: se relajan allí, estiradas, en el libro o en el folio, limitándose a esperar a que alguien las lea. Pero otras veces su impaciencia las empuja a agredirte, a llevarte, si es preciso, hasta el límite de la cordura, hasta que tú, al fin, te rindes y las pronuncias. Ya han conseguido su misión: tocar otros oídos, llegar hasta los tuyos...
Hace algunos años que yo me he rendido a ellas. Creo que ha sido una decisión acertada, pues en la batalla contra una misma siempre se pierde. Por supuesto, he tenido que pagar un precio, pero ha sido mucho más lo que he ganado. Hoy quiero compartir contigo parte de ese premio. ¿Me acompañas?
Bienvenido a mi mundo...
Maite Macía (@mairad02)
No hay comentarios:
Publicar un comentario